Con la boca llena, no se habla

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2017

11. Treinta radios se unen en una rueda. Pero su utilización también depende del espacio vacío entre los radios. Hacen los vasos de arcilla. Pero su utilización depende del espacio vacío que hay en éstos. Hacen paredes, puertas y ventanas en una casa. Pero su utilización también depende del espacio vacío que hay en ésta. Así es como se relaciona la utilidad de los objetos con el espacio vacío.

Tao Te Ching – Lao-Tse

El concepto de espacio vacío pretende resaltar aquellos intervalos aparentemente desprovistos de forma que, precisamente por su condición, contienen la posibilidad de todas las formas. A partir de esta idea se construye una reflexión sobre la importancia de ciertos espacios cuya función depende de su vacío y sobre las condiciones necesarias para que estos puedan activarse. El vacío deja de entenderse como ausencia para convertirse en una posibilidad creadora: un lugar donde se hacen posibles nuevas relaciones, acciones y significados. Pensar el espacio desde esta perspectiva abre la posibilidad de imaginar y producir nuevos lugares de carácter cultural, social o político.

El proyecto propone una serie de acciones que buscan hacer visible el vacío no como aquello que falta, sino como aquello que posibilita la existencia y el funcionamiento de un cuerpo, un objeto o una acción. Cada ejercicio desplaza la atención hacia esos intervalos que, aunque suelen pasar desapercibidos, sostienen relaciones físicas, simbólicas y funcionales. Al intervenirlos, ocuparlos o hacerlos evidentes, se revela su capacidad de producir sentido.

La primera acción, Con la boca llena no se habla, traslada esta reflexión al propio cuerpo. La boca aparece simultáneamente como cavidad destinada al ingreso del alimento y como espacio de producción fonética. Ambas funciones dependen de una misma condición: la existencia de un espacio libre. Durante la acción mastico goma de mascar mientras pronuncio repetidamente la palabra «chicle». Con el paso del tiempo incorporo nuevas gomas de mascar hasta que la acumulación dificulta progresivamente la articulación del lenguaje. En un segundo momento, leo fragmentos de papel que contienen frases relacionadas con la lingüística y, una vez leídos, los introduzco en mi boca y los mastico. En ambos casos, la materia ocupa gradualmente el espacio destinado al habla hasta volver imposible una pronunciación clara. La acción evidencia cómo la ocupación del vacío transforma y limita una función que normalmente depende de él.

La segunda acción desplaza la reflexión hacia el espacio arquitectónico. Consiste en ingresar a una sala, retirar un cuadro de la pared y salir de escena con él. El gesto, aparentemente simple, deja al descubierto la silueta que el cuadro ocultaba: un vacío que solo se hace visible cuando el objeto desaparece. La ausencia del cuadro no constituye únicamente una falta; pone en evidencia un espacio que siempre estuvo allí, definido por la presencia del objeto y por la memoria que este deja sobre el muro. El vacío aparece entonces como una forma activa, capaz de revelar las relaciones entre el objeto, el lugar y quien lo observa.

El proyecto propone comprender el espacio vacío no como una carencia, sino como una estructura activa que sostiene procesos de creación, comunicación y relación. Al hacer visible la pérdida de ese intervalo, las acciones revelan que aquello que solemos considerar «vacío» es, en realidad, el soporte necesario para que el cuerpo, el lenguaje, los objetos y el pensamiento puedan producir sentido.